lunes, septiembre 26, 2005

Escribir sin tener nada que decir...

... o comunicar sin tener nada que decir, mejor dicho, es una de esas actividades curiosas a las que no soy demasiado aficionado. Sin embargo no todo el mundo piensa de una manera parecida y lo veo día a día a mi alrededor. Voy a unirme a la masa en esta entrada.

He estado algo de tiempo sin escribir porque aquello que tenía que decir ya lo he dicho en lugares distintos a este, y a ciertas personas. Han pasado cosas: un nuevo curro, una nueva relación, unas vacaciones excelentes, un incio de otoño, estación que por alguna razón a mí me afecta de manera inversa a la del resto de la gente, y mi vigesimo sexto cumpleaños.

En todo este tiempo he tenido conocimiento de que hay gente que me quiere y que hay gente que me desprecia y/u odia. Han pasado los días y las noches como el viento sobre las cumbres del Himalaya, y sin embargo es como si hubiesen pasado años desde la fecha en que puse la última entrada.

Leyendo algunos blogs de amigos y conocidos he tenido el pensamiento de que lo que tengo alrededor, mis circunstancias, están cambiando permanentemente. Y sin embargo nada cambia.

Ahora tengo un año más.
Feliz cumpleaños.

miércoles, agosto 03, 2005

Hay cuatro niveles de bondad en el ser humano.

Un amigo el otro día me obsequió con una pequeña perlita que me abrió un poco los ojos: hay cuatro niveles de bondad humana.

El primero es el Bueno: albergas sentimientos bondadosos y optimistas acerca de los habitantes de este mundo en general y de tus círculos cercanos en particular. Si un amigo te llama para hacer una mudanza harás lo posible para ir, siempre que te avise con suficiente antelación.

El segundo es el Tonto: los sentimientos bondadosos te desbordan y te empiezas a creer las letras de Sabina que dicen que los yonkis y las prostitutas son gente recomendable y estupenda. Si un amigo te llama para hacer una mudanza cancelarás citas para poder ir a ayudarle y animarás a amigos comunes para que se apunten al chiringuito.

El tercero es el Gilipollas: tus bondadosos sentimientos han alcanzado un nivel tal que tu pensamiento ha llegado a la conclusión de que la clase política no es tan mala como la pintan y que realmente sólo están un poquito estresados por la responsabilidad de saberse responsables del destino de cuarenta millones de personas. Tienen que ser buena gente leñe. Si te avisan para hacer una mudanza eres capaz de cancelar la cita con el/la chico/a que te gusta, olvidarte del cumpleaños de un familiar cercano, y de llevar bocatas y gorras para todo el mundo por si el hambre y las insolaciones.

El cuarto se llama Earendil: sobre tus sentimientos y pensamientos solamente cabe hacer especulaciones porque cualquier atisbo de lógica es tan pequeño que resulta invisible. Si alguien a quien no ves desde hace un año te llama para hacer una mudanza a una ciudad situada a 250 Km. de tu lugar de residencia, no solamente te prestarás presuroso a ayudar, sino que además involucrarás a un amigo para que conduzca un camión lleno hasta los topes y con el peso mal repartido por calles estrechas y carreteras mal asfaltadas y te ayude a descargarlo todo en una casa situada en un lugar donde hasta las cabras se sienten cansadas al mirar el camino de subida, y por último permitirás que llame a otro amigo (el cual entrará al día siguiente a las seis de la mañana a currar) para que venga a buscarnos a dos centenas de kilómetros de distancia cuando os quedeis tirados en una ciudad donde solamente hay trenes de alta velocidad y autobuses con horario de verano.

Así que ya sabeis, buena gente. Cuidaos de las mudanzas, los tontos, los gilipollas y los Earendiles del mundo. Nunca se sabe cuándo podeis tropezar con alguno.

viernes, julio 29, 2005

El problema de tener un blog...

... que frecuentan personas con las que te encuentras en la vida real, algunos de ellos amigos, es que tiendo a dejarlo parado a menos que tenga algo más o menos interesante o importante que decir. Algo que compartir con mis contertulios en esta improvisada sala virtual.

Es por eso que intento que mis entradas sean lo menos crípticas que pueda: dado que, aunque principalmente este blog es personal, intento que lo que se lea aquí sea interesante y esté redactado correctamente y con pocas faltas de ortografía.

Lo cual me recuerda algo que me dejó bastante sorprendido el otro día. Llevo bastante tiempo con internet y conozco las maneras (o la falta de ellas) con la que la gente tiende a escribir en el IRC o en el MSN. Que alguien se ofrezca a "hecharme" una mano, o me diga que ayer "estubo biendo" la tele son cosas que me chirrían, pero a las que me he acostumbrado más o menos.
Pero el otro día estaba navegando por la web de Nokia buscando las características de un celular nuevo cuando me encontré con esto: "Hechad un vistazo" al gráfico principal, justo debajo del teléfono.

Con el respeto que les tengo a yo a esa buena gente que son los Finlandeses, inventores de la sauna de vapor, padres y madres de chicas hermosísimas, y habitantes de una bella tierra... aunque otro día recordaré mi viaje a Helsinki, porque se merecería una plastoserie toda para él.

Esto trae a mi memoria la conversación que tuve antes de ayer con mi vecina sobre las saunas. Hay muchísima gente que se tira media hora dentro de ella pensando que es lo más sano del mundo, y la sauna no se toma así. Por lo visto, y según me enseñó la familia con la que estuve en Helsinki, hay que estar dentro de la sauna cerca de diez minutos y luego salir y darse una ducha fría. Después se puede repetir el proceso tantas veces como se quiera. Me dijeron que es excepcional para los hipertensos porque la tensión da un bajón impresionante.

Hablando de bajón, ayer tuve una conversación con Eleder y Arien en casa en la que se trató tangencialmente el tema de los bajones. Todo vino porque estábamos hablando de Tantra y de la base filosófica que tiene (y que suele ser obviada en aras de la vertiente sexual del mismo) y de las diferencias que tiene ese camino con el camino tradicional de los tres tipos de Budismo. Uno de los pilares del Budismo pasa por la aceptación de que la vida tiene una componente de sufrimiento que no se puede pasar por alto y que debe ser aceptada para poder tener una perspectiva vital más global. Los momentos de bajón y los momentos de euforia son cíclicos y se asemejan a un viaje por una cordillera: a veces se está en la cima y a veces en el fondo del valle; no importa: lo importante es el disfrute del viaje.

Y ya que hablamos de viaje, mi padre y yo estamos planeando uno que va a tratar de barcos. El plan consiste en ir viajando por distintos enclaves europeos donde aún quedan barcos veleros del siglo XIX y anteriores. De momento la madre del cordero es el Reino Unido, donde nos aguarda Portsmouth y un inquilino de lujo: el HMS Victory, navío de primera clase, donde izaron sus insignias los más famosos almirantes ingleses, entre otros el gran Horacio Nelson. También subiremos a Greenwich visitar el lugar de descanso de uno de los clippers más hermosos que jamás han existido: el Cutty Shark. Luego hay varias opciones, pero la que más me seduce es ir a Oslo a ver los restos del navío Vasa. Este barco tiene una historia muy curiosa: destinado a ser el terror del Báltico, el Vasa (o Wasa) tuvo una de las vidas marinera y militar más breves de la historia de la navegación. Nada más salir del puerto y navegar cerca de tres millas, zozobró y se hundió con toda la dotación y los cañones.

Ahora que menciono los cañones, estoy muy contento porque en un juego On-line al que estoy viciado ahora llamado OGAME (aquí la versión inglesa) acabo de investigar la tecnología que me va a permitir contruir los terroríficos cañones de plasma, la mejor unidad defensiva del juego. Ya era hora. Los juegos han alcanzado otra dimensión gracias a Internet.

Y ya que ha salido a colación el tema de internet, es sorprendente la ascendiente que tiene la red de redes ahora mismo en la vida de mucha gente. Prácticamente todos los anuncios ya portan una dirección de url junto con el eslogan, muchísima gente sabe lo que es el Messenger, prácticamente todos aquellos que trabajan en una oficina saben lo que es el correo electrónico y, de un tiempo a esta parte, muchos se han subido al tren de los Weblogs. La facilidad con la que se puede publicar una noticia, opinión, cuento, canción, relato, etc, ha motivado que bastantes personas utilicen estos espacios como herramienta habitual o como página personal. Aun así estos espacios también plantean sus problemas. He estado pensando sobre ello.

Y ya que lo mencionamos, el problema de tener un blog que frecuentan personas con las que te encuentras en la vida real, algunos de ellos amigos, es que tiendo a dejarlo parado a menos que tenga algo más o menos interesante...

jueves, julio 14, 2005

Observación

Es interesante observar cómo algunas veces la vida termina dándote la razón, como a regañadientes, trayéndote una experiencia que habías pensado posible en el pasado. A veces la especulación te da estas recompensas.

Pero son recompensas de doble filo porque terminan por hacerte creer que eres infalible. Una tontería, desde luego. Extiendes tus tentáculos mentales, observas todo lo de alrededor con aguda vista y comparas con tu experiencia. Y llegará un momento en el que la equivocación llamará a la puerta del castillo que te has montado y te dirá que, lamentablemente, ese castillo tiene que desaparecer de ahí para dejar sitio a una nueva autopista. Y ese es el momento de decidir si me quedo encerrado en mi castillo, desafiante y sentado en mi trono, o si parto de viaje hacia tierras desconocidas.

Todas las veces en las que he tenido que tomar esta decisión he partido de viaje, abandonando mis castillos, pero recordándolos todos y cada uno de ellos en mi caminar. Poco a poco se diluyen en la lejanía; poco a poco olvido; poco a poco me doy cuenta de que nunca han existido, y me lo creo. Las autopistas me persiguen, implacables.

Aunque, quién sabe... a lo mejor esos recuerdos son piedras de otro castillo más grande y esas autopistas son la argamasa que las une. Otro castillo. Otro castillo que también amaré. Otro castillo que, al final, también tendré que abandonar.

miércoles, julio 13, 2005

Una frase que me gusta...

... cortesía del Sr. Spock en "Star Trek VI - Aquel pais desconocido" cuando conversa con la chica vulcaniana que, él espera, le sustituirá en el Enterprise.

Lógica, lógica, lógica... La lógica es el principio de la sabiduría Valeris, no el fin.

Por alguna razón me gusta.
De vez en cuando me pregunto qué querría decir.

martes, julio 05, 2005

Puntos de vista

Estoy razonablemente seguro de que la verdad no es algo absoluto. Pero suelo caer en la falacia de que mi verdad se acerca más a un "absoluto" resultante de una especie de suma de todas las verdades de todos los elementos del universo. La definición es chusca, pero no se me ocurre nada mejor para ilustrar mi idea de verdad universal sin meterme en aguas demasiados profundas como para que yo pueda narrar mis viajes por ellas correctamente.

Mi punto de vista, fruto de la constante comparación y pulido de los distintos puntos de vista que me llegan, es simplemente otro punto de vista. Mi verdad simplemente es otra verdad. Y creo que cuando este axioma se asiente y eche raices en mí, es posible que haya llegado a ese punto de equilibrio entre el orgullo y la humildad al que aspiro. Creo que ese punto es la mejor base desde la que partir para conocerme a mí mismo y al mundo que me rodea. Poco a poco, esquirla a esquirla, voy tallando mi estatua.

Hace tiempo ví un capítulo de la serie de documentales COSMOS, presentada por Carl Sagan, en la que ese grandioso divulgador hablaba de las dimensiones de una manera extremadamente cercana y entendible. Para ilustrar la tercera dimensión tenía una mesa con figuras planas, las cuales vivían en un mundo de dos dimensiones. En un momento determinado una manzana viajera se aproxima a ese mundo en dos dimensiones y se pone a interactuar con sus seres. Convence a un atractivo cuadrado bidimensional a que le acompañe a un viaje curioso y el cuadrado acepta. Poco después se encuentran flotando ENCIMA (un concepto nuevo para el cuadrado) de ese mundo en dos dimensiones, y ven a sus compañeros de una manera completamente distinta: desde arriba. Este pequeño experimento me hizo pensar.

A mí el número de dimensiones que tenga La Verdad no me importa en absoluto, porque probablemente sea "adimensional" y sea imposible percibir en su totalidad. Yo lo que busco es la experiencia del cuadrado, la experiencia de saber moverme de un lugar a otro, de explorar ese algo que es mi universo con la certeza de que no solamente es desconocido sino incognoscible en su totalidad.

Es posible que el cuadrado crea que ahora conoce todos los puntos de vista posibles, porque ahora tiene uno que nadie comparte ni conoce en su mundo. Cuando vuelva no se lo van a creer. Él conoce La Verdad.

Es posible también que la manzana le intente hacer consciente de que, aunque ahora tenga un punto de vista más completo, no deja de ser un punto de vista. Es posible que lo consiga y que entonces el cuadrado se convierta en un buscador. Es posible que fracase y que el cuadrado se convierta en un político.

Es posible que esa manzana vea la evolución del cuadrado y de su pequeño mundo desde un punto inimaginable para ellos. Es posible que se sienta dichosa o culpable por haber dado ese conocimiento a alguien.

Es posible que esa manzana sea alguien interesante de conocer.